Fiesta Mayor de l’Arboç

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La Fiesta Mayor de L’Arboç se celebra el cuarto domingo de agosto, y es conocida como una de las típicas de Cataluña.

La Fiesta Mayor de L’Arboç fue declarada en 2009 «Fiesta Patrimonial de Interés Nacional», y contiene cinco «Elementos Patrimoniales de Interés Nacional»: El Baile de Bastones, los Gigantes, la Exhibición Castellera, el Baile de Diablos y La Carretillada. La fiesta está dedicada al patrón San Julián y los mártires copatrones, los santos Justino y Fortunato y las santas Cándida y Victoria.

La estructura tradicional de la Fiesta Mayor de L’Arboç ha mantenido inalterable desde épocas remotas y consta de pasacalles y exhibiciones ante la casa de la villa, donde los grupos folklóricos se ejercitan y exhiben para deleite del público.

Son especialmente apreciadas por el público:

  • Las evoluciones del Ball de Diables de l’Arboç y el baño de fuego que generan con sus carretillas (petardo silbador de chispa circular).
  • El chotis del Baile de Bastones de L’Arboç, consistente en la progresiva aceleración del baile, que acaba por tener un ritmo de música y golpes de bastón vertiginoso.
  • El Baile de Gigantes y Cabezudos de L’Arboç, muy apreciado especialmente por el público infantil y donde el domingo al mediodía se produce el baile de la pareja de gigantes centenarios del l’Arboç: el Chabran y la Llucía, piezas originales del 1827 y declaradas en 1995 Patrimonio Mueble de la Generalitat.
  • Los progresos del Dragón Badalot, los estruendos de los Trabucaires Guineus, los bailes del Garot (mulo), la vistosidad del Ball de Gitanes y el de Cercolets, la sonoridad del Ball de Pastorets y pilares de los Minyons de l’Arboç (Castillos humanos), que siempre cierran los pasacalles arbosenses.

El origen del gigante Chabran es también muy curioso, ya que es una figura que imita al General Joseph Chabran del ejército napoleónico que en 1808 quemó la villa de L’Arboç, protagonizando uno de los episodios bélicos más recordados de la Guerra del Francés. Al cabo de unos años el pueblo le dedicó un gigante no para hacerle ningún homenaje, sino para hacerlo bailar y mofarse de él, ya que lleva un sombrero con sentido burlesco nada adecuado para un general.

L’Arboç también tiene una pareja de gigantones, Gumersindo y Teresina, muy apreciados juntamente con los enanos, y que representan al alguacil del pueblo y a una encajera, un oficio muy típico de l’Arboç y que ha dado fama internacional a la villa.

Aparte de los pasacalles hay dos actos que sobresalen y tienen una identidad propia y reconocida:

  • La Exhibición Castellera: con los mejores grupos de Cataluña a una de las plazas de 10 más antológicas y tradicionales del Principado
  • La Carretillada: un espectacular y muy apreciado baño de fuego protagonizado por el Ball de Diables de l’Arboç y que simula el infierno en la tierra.